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Mostrando las entradas de 2025

Alsacia en un Bocado

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Hay viajes que uno planea con mapas, horarios y presupuestos, y otros que se revelan apenas uno da el primer paso. Alsacia fue de estos últimos. Yo, que suelo moverme entre bodegas, restaurantes, parrillas y barras, me encontré viajando en diciembre a Estrasburgo, una ciudad donde la gastronomía no es solo un oficio ni un patrimonio cultural: es una forma de vivir. Y, para un sommelier que viene del sur del mundo, también es una sorpresa constante. Estrasburgo en diciembre no se visita, se respira . El aire huele a vino caliente, a madera húmeda, a especias que hierven en ollas gigantes, a manteca fundida en cada puesto de crêpes, y a esa mezcla de humo y pan tostado que solo existe en ciudades que viven sus inviernos con orgullo. A cada paso, un mercado navideño. A cada esquina, una taza caliente. A cada plato, una historia. Viajar a un lugar es, para mí, llevarme un sabor. Esta vez me traje varios: el pato, el foie gras, las salchichas ahumadas, los vinos blancos de Alsacia, el pinot...

La Pizza: del horno napolitano al corazón argentino

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Hablar de pizza en Argentina es hablar de identidad. No de un plato, sino de un código cultural. La pizza cruzó el Atlántico con los inmigrantes napolitanos a fines del siglo XIX, pero fue en Buenos Aires donde encontró un lugar nuevo, propio y definitivo: el hogar del molde, la muzzarella desbordada y el ritual compartido. Italia vs. Argentina: dos mundos, una misma masa La pizza original, la napolitana, nació humilde: masa fina, cocción rápida, ingredientes mínimos y una defensa casi religiosa de su tríada perfecta: tomate, mozzarella y albahaca. Pero cuando esa tradición llegó al Río de la Plata, chocó —en el mejor sentido— con el espíritu porteño. Así nació la pizza al molde, más alta, más esponjosa, más generosa. Una pizza que no pretende imitar; pretende celebrar. Pizzerías como Guerrín (1932) , El Cuartito (1934) , Las Cuartetas (1932) o Santa María (1947) definieron un estilo que se volvió patrimonio emocional tanto como gastronómico....

Ventas Malagueñas: la esencia gastronómica de Andalucía rural

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Introducción Descubrimos las ventas malagueñas casi de casualidad. Investigando, un par de influencers mencionaban este tipo de restaurante y decidimos conocer algunos de ellos. Más allá de algunos posts o reseñas, no hay tanta información sobre estos lugares —o al menos no para forasteros como nosotros—. Y ahí comenzó la curiosidad. ¿Qué es una “Venta”, “Ventorro” o “Ventorrillo”? En el contexto español, y de forma muy particular en Andalucía, una venta es un establecimiento tradicional de hostelería que reúne varios rasgos característicos: Ubicación en caminos reales, encrucijadas o pasos montañosos. Comida y alojamiento para viajeros, comerciantes y arrieros. Arquitectura funcional: portón para carruajes, cuadras, cocina grande, patio y habitaciones en planta alta. Espacio de encuentro social y gastronómico, con leyendas de bandoleros y viajeros. En resumen, una venta es mucho más que un restaurante rural: es un híbrido entre posada, fonda, taberna y refugio, ada...

Zaragoza, crónicas de un almuerzo

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Vista de la Basílica del Pilar, corazón espiritual y visual de Zaragoza. Fui a visitar a mi hermano a Zaragoza. La mejor idea es ir cuando está a tope de turismo. No, mentira. No es el mejor momento. Pero no me importó: reservamos hotel el 5 de octubre, fecha clave, justo cuando comienzan las celebraciones de la Virgen del Pilar . Llegan turistas desde toda España, e incluso más allá. Se puede visitar la Basílica del Pilar de forma gratuita —una rareza enorme— y me parece bien, porque mantener semejante patrimonio no debe ser nada barato. Una vez adentro, si levantamos un poco la vista, nos encontramos con algunos frescos de un tal Francisco de Goya (quizás lo hayan escuchado nombrar). También hay dos bombas colgadas en una de las columnas: cayeron durante la Guerra Civil Española y nunca explotaron. Y, por supuesto, está la imagen de la Virgen del Pilar . Si esperan una virgen de treinta metros, imponente, rodeada de parafernalia… no, no va a pasar. Es muy pequeña, no super...

ViveVino Natural Wine Bar (Valencia)

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ViveVino Natural Wine Bar (Valencia) — Leo Saracho ViveVino Natural Wine Bar (Valencia) Vinos honestos, barra mínima y oficio. Cuando la precisión del servicio y la curiosidad por lo local ( Merseguera , Bobal , Tardana ) hacen que un wine bar pequeño suene grande. Valencia posee vinos muy diversos y lo comprobé en ViveVino, un wine bar pequeño dedicado al vino natural. Nos recibe Nieves , apurada y con una “mirada de caos” que cualquier gastronómico reconoce: la de quien sostiene el ritmo con oficio. “Este es el lugar que buscábamos”, pensamos, tras una experiencia no tan buena en otro bar de vinos naturales. Nos acomoda en la barra —pequeña, suficiente—: a un lado, un habitué; al otro, dos turistas; un poco más allá, alguien silencioso disfrutando a su modo. En la cocina mínima, las manos ágiles de Martha se mueven como pez en el agua: atenta, precisa, seria. La carta llega breve y c...

Bares chinos con espíritu español

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Llevo más de un año en España. Pasé por Málaga, recalé en Barcelona y en este tiempo comí de todo y en todos lados. Ya lo sabemos: si uno quiere comer barato y a la manera de antaño, hay que entrar en un bar típico español. Hasta acá nada nuevo. La pregunta incómoda es: ¿cuántos de esos bares son realmente españoles? Descubrí pronto que los sitios donde cierran tarde, sirven una caña a precio decente y todavía te ponen un plato sencillo, local y abundante, tienen una particularidad: los regentan chinos. Los defensores del espíritu catalán dirán: “No, aún quedan bares auténticos, donde late la Barcelona de siempre” . Y sí, existen, pero abren poco, cierran temprano, te reciben con desgano y a veces se aferran al idioma como los Castro a Cuba. Que quede claro: me importa poco que me hablen en catalán, faltaba más; cuando fui a Japón me hablaron en japonés y punto. Pero si acá pregunto qué lleva un plato, al menos tengan la delicadeza de explicarlo en castellano, porque lo hablan —y p...

La sorprendente historia de los vinos japoneses que conquistan al mundo

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  El primer sorbo: la llegada del vino japonés El vino japonés atraviesa fronteras sin pasaporte, se adentra en países sin violencia y logra conquistar incluso los paladares más exigentes de las naciones más poderosas del mundo. Japón no quedó exento de esta conquista. En el siglo XVI, con la llegada de los portugueses y más tarde de los jesuitas, el vino europeo fue introducido en tierras niponas. Se utilizaba sobre todo en contextos religiosos (misas) y en banquetes diplomáticos. Sin embargo, la cultura japonesa no se sintió del todo atraída por esta bebida y continuó fiel a su tradicional sake . La Era Meiji y el inicio de la vitivinicultura moderna La verdadera historia del vino en Japón comenzó en la Era Meiji (1868–1912). En ese periodo el país se abrió al mundo y buscó modernizarse tomando como modelo a Occidente. En 1874 se fundó en Kōshū (prefectura de Yamanashi ) la primera bodega que empleó técnicas vitivinícolas europeas. Poco después, en 1877, nacieron las compa...

Sabroso Río Paraná

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Como muchos ya sabrán, soy nacido en Ramallo, Provincia de Buenos Aires, hermosa localidad atravesada por uno de los ríos más importantes de nuestro país, el Paraná, que en lengua guaraní significa “Pariente del Mar”. Supongo que, para la época, lo verían majestuoso. Un río cuya naciente la encontramos en el centro-sur de Brasil, marca frontera con Paraguay, atraviesa la Mesopotamia argentina y desemboca en el Río de la Plata. En las turbias aguas de las costas de Misiones, Corrientes y Entre Ríos hallamos una gran fauna y flora y, si hablamos del río propiamente dicho, contamos con peces tales como el dorado, surubí, patí, pacú, boga y mojarras, entre otros. Al ser de la zona, obviamente he disfrutado los manjares que este curso de agua nos ofrece; en lo personal, es el pescado de esta zona el que más me gusta, sea por sus fuertes sabores, las distintas formas de cocinar o simplemente porque me deleita y es una manera de llevar conmigo este maravilloso río. Más allá de los gustos pers...

El Asado

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El Asado Pensar en un asado es pensar en recuerdos. No son solo cortes de carne ni brasas encendidas, sino momentos. Instantes que se guardan en la memoria como fotos que nunca se imprimieron pero que siguen vivas. Todo arranca con un mensaje corto, casi una contraseña secreta: “¿Sale asadito?” o “¿Se prende el fuego hoy?”. Y entonces, como si se tratara de un ejército bien entrenado, las tareas se reparten sin discusiones. El Gordo anuncia que él compra la carne; el Flaco, que trae el vino y la soda; Carlitos promete la picada. Nadie pone peros. Claro, siempre hay detalles: el encargado de las bebidas se olvida el hielo y tiene que salir corriendo, o el que debía traer el carbón llega cuando las brasas ya deberían estar encendidas. Pero todo se resuelve con la precisión de un operativo espacial: es la NASA pero con olor a humo. El que compra la carne sabe que no puede fallar. Es el verdadero equilibrista del grupo: tiene que contentar a todos. ¿Tira de asado ancha o banderita? ¿Vacío ...