Logroño y la calle Laurel: entre la tradición, los pintxos y la fama
Una ciudad amable, un mercado lleno de productos regionales y una calle donde la gastronomía sigue siendo protagonista. Pero no todo lo que tiene fama necesariamente merece un aplauso. Hay ciudades que necesitan grandes monumentos para conquistar al visitante. Otras, como Logroño, tienen suficiente con una barra, una copa de vino y algo recién salido de la cocina. La capital riojana conserva una cualidad cada vez más difícil de encontrar en los destinos turísticos: resulta agradable sin esforzarse demasiado. Es una ciudad tranquila, caminable, con gente amable y una cultura gastronómica que forma parte de su vida cotidiana. Pero existe un lugar donde esa personalidad se concentra hasta volverse casi desbordante: la calle Laurel. Una calle, muchos bares y una tradición Laurel es una experiencia gastronómica que se vive de pie. La costumbre consiste en entrar a un establecimiento, pedir su especialidad, acompañarla con una bebida y continuar hacia el siguiente. Durante la noche, la...