Cuando el vino deja de ser hospitalidad y se convierte en status
En la gastronomía moderna no solo se sirve vino o cócteles: también se construyen jerarquías. Y muchas veces, el acceso importa más que el conocimiento. Pero ¿qué pasa cuando el ego desplaza al servicio? Es un tema incómodo, pero real. Y cualquiera que haya trabajado en sala o detrás de una barra lo ha visto de cerca. Existe una lógica no escrita, pero profundamente instalada: si perteneces a cierto circuito, estás dentro. Si no, quedas afuera. Restaurantes con estrella Michelin, bares reconocidos, asociaciones profesionales, grupos cerrados. Espacios donde, más que compartir conocimiento, muchas veces se valida una pertenencia. El mensaje es claro: si sos top, entonces perteneces. Y no se trata únicamente del nivel profesional. Hay algo más sutil, más difícil de señalar, pero evidente para quien observa con atención: una construcción constante de personaje. Una especie de performance donde el rol pesa más que la función. Lo ves en la forma de vestir, en los códigos q...