Bares chinos con espíritu español
Llevo más de un año en España. Pasé por Málaga, recalé en Barcelona y en este tiempo comí de todo y en todos lados. Ya lo sabemos: si uno quiere comer barato y a la manera de antaño, hay que entrar en un bar típico español. Hasta acá nada nuevo. La pregunta incómoda es: ¿cuántos de esos bares son realmente españoles? Descubrí pronto que los sitios donde cierran tarde, sirven una caña a precio decente y todavía te ponen un plato sencillo, local y abundante, tienen una particularidad: los regentan chinos. Los defensores del espíritu catalán dirán: “No, aún quedan bares auténticos, donde late la Barcelona de siempre” . Y sí, existen, pero abren poco, cierran temprano, te reciben con desgano y a veces se aferran al idioma como los Castro a Cuba. Que quede claro: me importa poco que me hablen en catalán, faltaba más; cuando fui a Japón me hablaron en japonés y punto. Pero si acá pregunto qué lleva un plato, al menos tengan la delicadeza de explicarlo en castellano, porque lo hablan —y p...