La tecnología llegó a la sala: una nueva forma de comunicarnos en los restaurantes
La tecnología llegó a la sala y, de pronto, todo parece más fácil. Y en este caso no lo digo desde el miedo, ni desde esa idea repetida de que la tecnología viene a quitar espontaneidad, humanidad o contacto real. Al contrario. Hay momentos en los que la tecnología no aleja: acerca. Hace no mucho, en un restaurante, estaba sentado disfrutando de la experiencia. Cerca de mi mesa había un grupo de personas hablando con un tono de voz un poco más alto de lo habitual. Hasta ahí, nada llamaba demasiado la atención. Había botellas de vino y cerveza sobre la mesa, comían, conversaban y el ambiente parecía el de cualquier cena animada. En un restaurante, cuando una mesa empieza a relajarse, a beber algo rico y a levantar un poco el volumen, casi siempre es una buena señal. Significa que algo está pasando. Que la mesa está viva. Sin embargo, había algo distinto. Dos personas anotaban cosas en una libreta. Por un segundo pensé: ¿críticos gastronómicos? Podría ser. Después me dije: trabajando a l...