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Mostrando las entradas con la etiqueta hostelería

Menos cuento, más comida

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  Una columna sobre la gastronomía cuando el relato empieza a pesar más que el plato.   Hay palabras que la gastronomía debería dejar descansar durante un tiempo. Una de ellas es “abuela”. Otra es “platitos”. Y ya que estamos, también podríamos darle unas vacaciones a “baja intervención”, “territorio”, “fermentado”, “concepto” y “experiencia”. Porque comer se volvió demasiado complicado. Entrás a un restaurante con hambre y antes de probar el primer bocado ya te explicaron que la receta era de la abuela del cocinero, que el tomate viene de un productor que trabaja tres bancales en el Maresme, que la salsa fermentó seis días, que el pollo fue criado en libertad y que el plato está pensado para compartir. Todo muy interesante. El problema es que, a veces, uno sólo quiere comer algo rico, clásico y sin vueltas. La abuela, además, se convirtió en una especie de certificado de autenticidad. “Como lo hacía mi abuela”. “Receta de la abuela”. “Cocina de siempre”. La pobre se...

El circo del paladar: cuando opinar no es criticar

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  Hubo un tiempo —y no, no fue hace tanto— en que criticar un restaurante implicaba algo más que una cuenta de Gmail, una foto mal iluminada y un ego inflamado por tres likes. Hoy, en plena era de las reseñas Google, Tripadvisor, TikTok gastronómico e influencers gourmet, cualquiera con WiFi, una mandíbula funcional y una opinión sobreactuada se siente autorizado para destripar meses —o años— de trabajo en cocina y sala con la elegancia de un martillo. Porque claro, ahora resulta que un risotto está “mal hecho” porque lleva manteca y no crema. Ahí empieza el espectáculo: el comensal que jamás leyó una receta italiana básica, pero reparte una estrella como si estuviera reescribiendo la historia de Lombardía. El mismo que confunde untuosidad con error técnico. El mismo que pide carne “well done” y luego da cátedra sobre maduración, marmoleo y producto de cercanía. Bienvenidos a la democratización extrema del criterio. O mejor dicho: a su entierro. Las reseñas online importan, y...

La recepción, el principio de las ganancias

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  Hay puestos dentro de un restaurante que parecen menores hasta que fallan. Ahí es cuando uno entiende todo lo que sostenían. La recepción es uno de ellos. Es el primer pantallazo del cliente. Es la sonrisa genuina, el “buenas noches”, la primera mirada y esa sensación inmediata de pensar: “acá me van a tratar bien”. Pero si lo miramos desde un punto de vista más técnico, gastronómico o comercial, la recepción también puede ser uno de los grandes pilares de la facturación de un restaurante. Porque no se trata solo de recibir gente. Se trata de administrar tiempos, ordenar el caos, acomodar egos, apagar incendios antes de que existan y entender que la primera impresión muchas veces define cuánto está dispuesto a perdonar un cliente durante el resto de la noche. La persona que está en la puerta tiene que ser rápida, astuta, elegante, paciente y, sobre todo, muy hábil para surfear olas. Hace algunos años tuve la fortuna de visitar, con una reserva hecha tres meses antes, un...

¿Dónde está el verdadero dinero en el Restaurante?

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  No está en el plato. Está en las botellas olvidadas en el depósito, en vinos que nadie sabe vender, en destilados que decoran más de lo que facturan. Está en la barra. Y en muchos casos, está completamente desaprovechado. Bebidas estacionadas en el frente de bar, vinos acumulando polvo en cajas tomadas por la humedad, un equipo de sala desorientado cuando le preguntan por un brandy o por una variedad menos conocida. No es una excepción. Es la norma en muchos restaurantes. Durante años, la gastronomía puso el foco casi exclusivamente en la cocina. Creatividad, técnica, producto, estética. Platos que buscan sorprender, emocionar o impactar. Y está bien que así sea: la cocina es, en la mayoría de los casos, el eje central del negocio. Pero mientras se discute si un plato lleva trufa rallada o un corte más preciso de ibérico, hay una cava que mira en silencio. Botellas inmóviles. Capital detenido. Decisiones de compra que no se traducen en venta. Ahí es donde empieza el pro...